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Mediación familiar en Chile: cuándo es obligatoria y cómo funciona

¿Qué es la mediación familiar?

La mediación familiar es un procedimiento voluntario y confidencial en el que un mediador imparcial ayuda a dos personas a conversar y a construir acuerdos sobre conflictos de familia. A diferencia de un juicio, no hay un tercero que imponga la decisión: son las propias partes quienes definen la solución, con el apoyo del mediador para ordenar los temas y mejorar la comunicación.

En Chile está regulada en la Ley N° 19.968, que creó los Tribunales de Familia. El mediador debe estar inscrito en el Registro de Mediadores del Ministerio de Justicia. Cuando las personas cumplen los requisitos, el servicio es gratuito y lo financia el Estado.

¿Cuándo es obligatoria y cuándo es voluntaria?

La ley distingue tres situaciones. Hay materias en que la mediación es un paso previo y obligatorio antes de demandar: pensión de alimentos, cuidado personal de los hijos y relación directa y regular (lo que antes se conocía como régimen de visitas). Que sea obligatoria significa que hay que intentarla, no que las partes estén obligadas a llegar a un acuerdo.

Otras materias de familia son de mediación voluntaria: se puede acudir cuando ambas partes lo desean. Y hay asuntos que la ley excluye de la mediación, como el estado civil de las personas, la declaración de interdicción, los casos de maltrato a niños, niñas y adolescentes y los procedimientos de adopción. La violencia intrafamiliar tiene un tratamiento especial y restringido.

El proceso paso a paso

Todo comienza con la solicitud ante un centro de mediación o un mediador habilitado, indicando la materia que se quiere resolver. Luego se cita a la otra parte y se realiza una primera sesión en la que el mediador explica las reglas, la confidencialidad y el carácter voluntario del proceso.

En las sesiones cada persona expone su situación y el mediador ayuda a identificar los puntos en conflicto y a buscar acuerdos realistas, siempre con foco en el interés superior de los niños, niñas y adolescentes. Si se alcanza un acuerdo, se redacta un acta que se remite al tribunal para su aprobación; una vez aprobada, tiene el mismo valor que una sentencia. Si no hay acuerdo o una de las partes no asiste, se emite un certificado de mediación frustrada que habilita para iniciar la vía judicial.

Ventajas frente a un juicio

La mediación suele ser más rápida y económica que un juicio y evita el desgaste de un proceso adversarial. Como son las propias partes quienes acuerdan, los compromisos tienden a cumplirse mejor y se protege la relación familiar a futuro, algo especialmente valioso cuando hay hijos en común. Además, todo lo conversado es confidencial y no puede usarse como prueba en un juicio posterior.

Preguntas frecuentes

¿La mediación familiar es obligatoria en Chile?

Solo para tres materias: alimentos, cuidado personal y relación directa y regular. En esos casos es obligatorio intentarla antes de demandar, pero no es obligatorio llegar a un acuerdo.

¿Cuánto cuesta la mediación familiar?

Puede ser gratuita si las partes cumplen los requisitos del Registro Social de Hogares. Los mediadores privados cobran un arancel por sesión regulado por el Ministerio de Justicia.

¿Qué pasa si no llegamos a un acuerdo?

El mediador emite un certificado de mediación frustrada, con el cual cualquiera de las partes puede continuar por la vía judicial.

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